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Sobre la Vida en Ares:

Lo más importante en el Reino Libre de Ares es el estatus de ciudadano. Para alcanzarlo el único requisito es servir como mercenario cinco años en una de las Compañías. Es importante remarcar que no es un estatus heredable, el hijo de un ciudadano no es ciudadano hasta que no sirve en una Compañía.

Tras ese periodo el soldado es considerado ciudadano de pleno derecho y se le otorga un permiso para contraer matrimonio y un terreno de diez hectáreas para administrar a su gusto (normalmente cerca de las tierras familiares, suyas o de su cónyuge). Tras servir otros cinco años, y si el mercenario quiere jubilarse, el Reino le otorga una ampliación de otras diez hectáreas y algo de ganado. Si desea continuar con el servicio se le asigna un puesto de administración en una Compañía de su elección. Los ciudadanos, que desde pequeños son criados con el orgullo del aristós, inculcan a sus hijos esos mismos valores, muchas veces ayudados por abuelos ya jubilados pero que gozan de gran estima.

Las mujeres y los hombres son vistos por igual en la sociedad aresita, realizan los mismos trabajos y desempeñan los mismos puestos en el ejército. Es cierto que la mayoría de las aresitas cargan con la responsabilidad de traer al mundo más soldados que perpetúen la esencia del Reino, pero eso no las detiene en su lucha por la gloria.

Muchos ex - mercenarios pasan a ocuparse del mercadeo e incluso de la compraventa de todo tipo de bienes. Al ser un Reino fundado por mercenarios su especialidad son los artículos relacionados con la guerra en todas sus formas. Muchos de los actuales mercaderes han sido mercenarios en sus años mozos, entre los aresitas son conocidos como "mercs", y siguen contribuyendo al bienestar de sus semejantes en moneda o especia. Las armaduras negras de Isca son célebres en todo Ares, realizadas por el maestro armero Arrakh. Es común que las familias crezcan y se ayuden entre sí. Un ciudadano medio puede tener familia en cinco años, empezando a contar a los dieciséis que es cuando se les permite inscribirse en una Compañía. Esto hace que a los veintiún años la mayoría de aresitas tienen un par de hijos (o más) para cuando pueden retirarse del servicio, pero lo más común es que un aresita tenga hijos con su mujer en los primeros diez años de servicio y luego se retire a servir al Reino de otra manera: cultivando la tierra y enseñando en las Academias públicas la paideia y el arte de la guerra, aunque en caso de necesidad pueden ser llamados a filas.

La paideia es el proceso de crianza de los niños, entendida como la transmisión de valores (saber ser) y saberes técnicos (saber hacer) inherentes a la sociedad aresita. La paideia se centra en los elementos de la formación que hacen del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos. Bajo el concepto de paideia se agrupan elementos de la gimnasia, la geometría, la gramática, la retórica, las matemáticas, la filosofía y la lucha.

Cada ciudadano puede formar una Compañía propia o unirse a una. El jefe (Capitán) transmite las preocupaciones e ideas de los miembros de su Compañía a la Asamblea, formada por todos los Capitanes, y allí toman decisiones. Cada Capitán tiene un Centurión que le asiste en sus tareas y cada Compañía tiene diez Decuriones. A su vez, los soldados de las Compañías pueden dividirse en triarii, princeps o hastati, por orden de mayor a menor veteranía. Estas divisiones de experiencia hacen que las Compañías más viejas tengan las tropas de choque más veteranas y exitosas. La carrera militar se empieza como auxiliar, llevando los pertrechos del resto y explorando la zona de paso, después se pasa a segunda línea para terminar en primera.

Es común en el Reino que una vez llamados a batalla se mezclen las tropas. Esto es tanto para afianzar los lazos que unen a los soldados como para incrementar la calidad del conjunto. También es posible que dos o más Compañías se dediquen a ejercitarse en batallas y escaramuzas de varios meses de duración, sobre todo en los meses invernales.

Ares no toma prisioneros. Es uno de los principios fundacionales del Reino, pero sí que acoge a los esclavos y demás desplazados de guerra y les da a elegir: pueden volver a su lugar de origen, en cuyo caso deben trabajar la tierra durante doce lunas y, tras eso, reciben un salvoconducto para salir del reino; o pueden unirse a la lucha y llegar a alcanzar el estatus de ciudadano.

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