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Antecedentes Editar

Durante el invierno del año 179DF (71DC), los habitantes de la región de Hottagog se alzaron en armas contra Skilfngheim por el dominio del bosque de Lintxu. Este territorio se encontraba bajo el control skilfingo, aunque era considerado un lugar sagrado para los hottagogenses.

Aunque la batalla estaba prevista para el mes de Ianuarius, las tropas no se enfrentaron hasta los primeros dias de Februarius. Skilfngheim necesitaba los bosques para seguir alimentando sus forjas, y con ella seguir adelante con su política expansiva en la zona norte de Thalesia.

Personajes relevantes Editar

  • Lord Iparra: señor de Skilfngheim, lideró las tropas durante la breve guerra.
  • Sir Landon: señor de Hottagog y comandante de las tropas.
  • Lady Zuribel: ser mágico y hechicera, faunelfa, gobierna el bosque de Litxu.

Resultado de la guerra Editar

Tal como se describe en la crónica de Narcisus de Lef, la guerra fue breve y estuvo condicionada por el mal tiempo. Aunque los hottagogenses supieron aprovechar el frio y la lluvia a su favor, además del terreno boscoso que conocían. No fue suficiente para detener la ofensiva skilfinga, que contaba con tropas superiores en número y equipo. En pocos días eliminaron la oposición hottagogense y se hicieron con el control de todo el bosque.

Tanto Sir Landon como Lady Zuribel consiguieron huir del campo de batalla y refugiarse en los territorios que forman Hottagog.

Crónica del evento Editar

Skilfngheim, historia de un Imperio
Vol. III Capítulo XII
por Narcisus de Lef

No son muchos los que en su memoria aún guardan lo acontecido en el bosque de Lintxu, pero por suerte pude encontrar a un superviviente de esta batalla, Ran de la casa Dom, esta es la historia que me relato.

Recuerdo bien esa batalla, pues fue la primera en la que luche, a finales de Ianuarius fueron convocados en Skelleftea todos los hombres y mujeres capaces de sostener una espada. El Lord de Hottagog, un montaraz que se hacía llamar Sir Landon, había levantado en armas a los montaraces y seres mágicos del bosque de Lintxu, que durante días hostigaron a los colonos Skilfingos que explotaban los árboles y minas de la zona, los Hottagogenses ocuparon el bosque y mataban a aquel que se atreviera a poner un pie en el mismo o en las minas cercanas, exigían la retirada de los Skilfingos y pregonaban derechos ancestrales sobre las tierras de Lintxu.

En los mercados de todo Skilfngheim se hablaba de la extraña mujer que envenenaba los oídos del montaraz, una bruja a la que llamaban Zuribel de la que se decía sacrificaba infantes en antiguos ritos en lo más profundo del bosque (Nota de Narcisus: si bien es cierto que se tiene constancia de la existencia de una criatura de la clase Faunelfa, como las descritas en el "De Monstrorum", que respondía al nombre de Zuribel en las tierras de Hottagog durante las fechas aquí relatadas, este humilde escriba no ha podido verificar que esta dama hiciera lo que Ran afirma. Este humilde siervo se inclina a pensar que esta información forma parte de la propaganda de guerra que toda batalla conlleva), Lord Iparra sabedor de que Skilfngheim necesitaba explotar los bosques y minas para bien del reino, no estaba dispuesto a ceder a semejante extorsión y decidió aplastar la rebelión lo antes posible, lo que como se verá ahora no fue posible.

La orden inicial era atacar el 27 del mes de Ianuarius pero debido al mal tiempo, las huestes tardaron una semana en reunirse en Skeleftea y no fue hasta el 3 de Februarius que se mandó a los primeros exploradores, los cuales debían asegurar un paso para el ejército desde más allá del puente del río Skil, que separa las regiones de Skeleftea y Lintxu. Tan sólo regresó uno de los exploradores, por lo que pude oír del relato que daba al capitán de guardia entre escalofríos, mientras trataba de calentarse frente al fuego. El grupo de exploradores había llegado en pocas horas forzando los caballos hasta el puente de madera y una vez lo cruzaron, una flecha en llamas salió de la espesura del bosque y el puente ardió con una vaharada de fuego que hacía pensar que la madera había sido empapada en aceite y entonces se desató el caos, del bosque salieron una tras otra nubes de flechas de plumas rojas blancas y verdes, algunos exploradores desesperados giraron grupas a sus caballos y se lanzaron hacia el puente que estaba en llamas y este terminó de desmoronarse bajo el peso de caballos y jinetes, los que no murieron por las quemaduras de seguro lo hicieron al ser arrastrados al fondo por los estribos de sus monturas, en esos momentos el explorador superviviente viendo el infierno a su espalda y las nubes de flechas que oscurecían el cielo a cada tanto frente a el, decidió salir a galope dejando el río a su izquierda pero quiso el destino que una flecha acertara al cuello de su animal, lo que hizo que el jinete saliera volando hasta el río donde la corriente le arrastró río abajo, lo que seguramente le salvó la vida.

Esa misma noche, nuestro capitán nos informó de que saldríamos al alba. Ahora que el puente había quedado inutilizado, usamos una antigua senda de pastoreo atravesando las montañas por donde el río Skil corría bajo tierra y nos permitiría pasar a la región de Lintxu, pero esto tampoco fue posible.

A la mañana siguiente la nieve llegaba hasta la cintura de un hombre adulto, lo que sin lugar a dudas significaba que el paso por la montañas sería intransitable para cualquier hombre, no digamos ya para un ejército. Entre los guerreros empezó a correr el rumor de que la bruja del montaraz había convocado a los elementos y que la tormenta de nieve no había sido cosa de los dioses, si no de su voluntad que había contaminado con sus malas artes la región de Lintxu y desde ella nos mandaba la tormenta para evitar nuestro avance. El capitán de los cuervos cojos, un practicante de los antiguos ritos estaba convencido de esto y aseguró a sus hombres que haría recapacitar al Lord, pues esa tierra ya había sido corrompida por los seres del bosque y según el capitán intentar recuperarla sólo nos traería desgracias, no pasó ni media hora cuando oímos estallar una de las altas vidrieras de la torre del cuervo, donde se reunía el estado mayor Skilfingo en momentos de crisis, todos salimos corriendo fuera de los barracones para ver qué sucedía.

En la planta más alta de la torre, la vidriera de la sala de mando que anteriormente mostraba en vidrio verde y plomo negro el cuervo y la espada de Skilfngheim estaba hecha añicos y en el interior de su contorno se adivinaba la silueta de un hombre que tras un segundo se giró dando la espalda a la ventana, no necesitamos que nadie nos confirmara que ese hombre no era otro que Lord Iparra, igualmente tampoco necesitamos saber que el cuerpo boca abajo que teñía la nieve de carmesí no era otro que el capitán de los cuervos cojos.

El ejército tuvo que esperar una semana más a que el nivel de la nieve nos permitiera avanzar por la senda de la montaña y así fue que finalmente salimos de Skeleftea el 10 de Februarius con la primera luz, conseguimos pasar sin más problemas por el sendero de la montaña y una vez superado el río Skil, descendimos hasta el bosque. El grueso del ejército se dirigió hacia el fuerte de Lintxu, una antigua fortaleza en lo más profundo del bosque que sin duda sería el lugar elegido por los Hottagogenses para resistir un ataque. Mientras tanto, un grupo de exploradores entre los que me encontraba yo mismo, fue mandado a explorar el terreno entre nuestra posición actual en el bosque y el Río Skil, para asegurarse de que no hubiera tropas Hottagogenses que pudieran atacarnos por la retaguardia.

El grupo de exploradores caminamos unas cuantas millas y nos detuvimos al oír unos ruidos de pasos apenas audibles en las cercanías, aguardábamos en tensión a quienes se acercaban a nosotros y aún más creció nuestra tensión al ver una pequeña comitiva de guerreros Hottagogenses que seguían la senda hacia el fuerte de Lintxu y más aún fue nuestra sorpresa al ver a una dama embozada en una capa con el escudo de Hottagog bordado y a la que se refirieron como Lady Zuribel al pasarle una bota de vino. El ataque fue rápido, dejamos que pasarán de largo a nuestros hombres más adelantados y cuando estuvieron en el centro de nuestro grupo nos abalanzamos sobre ellos, lucharon con valor, pero atacados por todos los flancos y en inferioridad numérica no tuvieron nada que hacer, habíamos acabado con toda la comitiva y nos sentíamos eufóricos ante la idea de entregar a Zuribel a nuestro Lord pero que equivocados estábamos, antes de que ninguno de nosotros pudiera siquiera acercarse a ella, con un rápido movimiento de manos uso sus artes maléficas y se convirtió en una corza blanca, que escapó brincando entre la espesura del bosque dejando tras de sí una risa maléfica y juguetona, que nos heló la sangre. Una vez comprobamos el resto del terreno, nos unimos al grueso del ejército que acampaba rodeando el fortín de Lintxu.

Lord Iparra, una vez reunidas sus tropas ordenó atacar la fortaleza al regimiento de hacheros del cuervo cojo. Estos valientes hombres, a excepción de un puñado, cayeron bajo las flechas de los Hottagogenses y las lanzas que salían de las troneras cercanas a la puerta, no sin antes conseguir despedazar la puerta de roble que protegía la fortaleza. El resto fue el caos que todo hombre o mujer que haya estado en una batalla conoce, entrábamos por la puerta destrozada con los escudos en alto para ser recibidos por hondonadas de flechas y los pocos que superamos la puerta nos vimos frente a las fuerzas Hottagogenses descansadas que nos esperaban en el interior, tras diez minutos que me parecieron diez lustros de parar, atacar, retroceder y avanzar, conseguimos apoderarnos de la plaza y descubrimos que en la fortaleza no se encontraban, ni Lady Zuribel, ni Sir Landon, lo más probable era que hubieran escapado durante el ataque, tras una copiosa comida en el fortín un grupo de guerreros se quedaron a defender el fuerte por orden de Lord Iparra mientras los demás volvíamos hacia el río Skil, donde tras un par de horas pudimos fabricar un paso usando los cimientos del antiguo puente de madera que días más tarde los ingenieros de Skelleftea volverían a levantar. Un banquete nos esperaba en las salas de Skeleftea, en el que se comieron varios venados y corrió copiosamente la cerveza. Al día siguiente durante la mañana, grupos de hombres y mujeres se dirigían hacia sus respectivos poblados, donde gozarían de nuevo de una cálida bienvenida pues habían cumplido bien con su deber como Skilfingos.

Transcrito de las palabras de Ran del clan Dom del Reino de Skilfngheim.

Redactado por Narcisus de Lef, escriba de la pluma del cuervo.

En Skeleftea bajo el reinado de Lord Iparra, primero de su nombre.

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Bosque de Bolintxu (Bizkaia)

El valle del Bolintxu Editar

La batalla por el bosqie de Lintxu posee ciertos paralelismos con la realidad. El bosque de Lintxu está nombrado en honor del valle del Bolintxu, en las inmediaciones de Bilbao.

Este valle posee una gran biodiversidad enclavada en un hermoso bosque que apenas se ha visto afectado por la mano humana. Aunque antaño hubo industria hidroelectrica, se abandonó hace décadas y la naturaleza recuperó su lugar. En 2019 se ha aprobado una obra de ampliación de la autopista Supersur que afectará gravemente a este valle.

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